Esta ha sido la primera la pared que he pintado a lo grande.
Tenía claro que quería pintar algo... pero qué? Llegar a tener una visión general sobre el motivo a dibujar fue lo más complicado.
Principalmente debía gustarle a mi hijo que es quien descansa a diario en la habitación. De forma que teniendo en cuenta sus preferencias, llegué a varias opciones:
Por un lado me decantaba por "Tintín"... demasiado oscuro, demasiados detalles.
También por algún paisaje planetario... demasiado oscuro.
Algún superhéroe... resultaría cansado de ver a diario... y cuando prefiriese otro superhéroe volvía a pintar??
Debía encontrar algún motivo que fuese ligero, no cansase a la vista, que tuviera la opción de permanecer en la pared al menos unos años... y ví lo que quería pintar.
¡Se me encendió la bombilla!
Boceté un diseño previo, se lo enseñé a mi hijo y le encantó. Entonces... adelante!!!
Comencé temprano y terminé en el mismo día.
Cuando mi hijo se despertó y vio como iba su pared... se frotó los ojos, los abrió como platos y asombrado dijo: ¡Hala! ¡Qué bonito lo que me estás pintando!
Me dio un abrazo tan grande y lleno de cariño que aun lo llevo puesto!
... esto no hay "visa" que lo pague...